International Missions Board
Your Praying | Your Giving | Your Going | Your Knowing
IME Home < Learn more about...

Que todos los pueblos lo conozcan

El propósito fundamental de las misiones es la adoración – todo pueblo y lengua glorificando a Dios – y ésta es la razón por la cual declaramos la grandeza de Dios a las naciones.

“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti”. Salmo 22:27, RVR 1960.

Lleno del Espíritu de Dios, el rey David de Israel captó la verdadera motivación de las misiones hace unos 3.000 años mejor que muchos de nosotros hoy. No es una coincidencia que además David fue el más grande cantante de alabanza en la historia, porque el propósito fundamental de misiones es la adoración – ¡todos los pueblos adorando a Dios!

Hoy sólo podemos imaginarnos los sonidos dulces de su arpa, pero los salmos de David aun nos proveen con la letra de muchas de nuestras canciones de alabanza más amadas. ¿Por qué? No porque fuese músico, rey o guerrero; sino porque David era un varón conforme al corazón de Dios. Luchó, pecó y sufrió en diversas ocasiones, pero raramente dejó de buscar al Señor.
 
El Salmo 22 registra su momento tormentoso (éste es el salmo que comienza con las palabras de desesperación más tarde pronunciadas por Jesús en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”). Sin embargo, Jehová se mostró fiel a David, a Israel, y a las naciones.

A través de este salmo Dios reveló a David – y a nosotros – su gran propósito redentor para la humanidad destituida: “todas las familias de las naciones” le recordarán, volverán a él y le adorarán. Esta promesa es una reiteración de la misma dada a Abraham que a través de sus descendientes serían benditas “todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3).  Jehová le recuerda a David y al olvidadizo pueblo de Israel que su promesa aun es válida, y será válida por siempre. El salmo termina con la siguiente visión majestuosa:

“La posteridad le servirá; esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; a pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto” (22:30,31 RVR 1960).

Hoy formamos parte de una de esas postreras generaciones. En este nuevo siglo y milenio, los Bautistas del Sur y otros cristianos de la Gran Comisión están redescubriendo la esencia del mandato antiquísimo de Dios: proclamar su justicia a todas las familias de la tierra, para que todos conozcan y alaben a Dios. “Alabarán a Jehová los que le buscan”, afirma el versículo 26. Un día, creyentes de todos los pueblos se unirán en un festival global de adoración.
 
Esta, pues, es la razón por la que declaramos la grandeza de Dios a las naciones. No sólo porque nos ha bendecido, bien que lo ha hecho. No sólo porque quiere bendecir a otros a través de nosotros, bien que es verdad. No sólo porque nos lo encomienda, bien que la Gran Comisión permanece intacta como función principal de la iglesia. No sólo porque miles de grupos étnicos y miles de millones de almas perdidas andan a tientas en la oscuridad, bien que es el caso.

Fundamentalmente, ¡proclamamos su grandeza a fin de que todos los pueblos lo glorifiquen! 
 

(Si el proceso de su orden falla en completarse,
presione aquí.)




Una entidad de la Convención Bautista del Sur apoyada por el Programa Cooperativo y la Ofrenda de Navidad Lottie Moon.

La Ofrenda de Navidad Lottie Moon® es una marca registrada de la Unión Femenil Misionera
© Copyright 2006 International Mission Board. Todos los derechos reservados.

Preguntas adicionales, Comentarios, Inquietudes... ¿No puede encontrar algo?
PARA RECIBIR ATENCION PERSONAL
contacte al
IMB Webservant.

Syndicate this site.