Escribe Lottie Moon
“En otra casa dos mujeres aprendieron muy
rápidamente; digo mujeres, pero una era una
niña de 12 o 13 años, ya casada, sin
embargo. Estaba presente un niñito de unos
3 años. Mi hermana preguntó: ‘¿Quién
es el verdadero Hijo de Dios?’. El pequeñito
respondió, en una voz muy dulce: ‘Jesús’”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
Publicado en la revista
de Misiones Foráneas
en julio de 1874
“El corazón de cada uno de nosotros
se alegró el último domingo por el
bautismo de una persona quien nos había interesado
por su firme posición bajo la persecución
de su... familia. Lo ataron en un cuarto sin comida
ni agua, y se propusieron que pasara hambre hasta
que se sometiera. Providencialmente, no le quitaron
sus libros cristianos. Él los estudió con
más dedicación que nunca. Mitigó el
dolor del hambre comiendo algunos porotos crudos
que encontró en el cuarto. Cuando quiso agua
comenzó a cavar un pozo en el cuarto en el
que estaba confinado. Las casas chinas se edifican
sobre la tierra y no tienen pisos encofrados como
las nuestras. Cuando la familia descubrió que él
estaba cavando el pozo se rindieron, pues no querían
que se arruinara su vivienda. El hombre ha mostrado
que tiene buena fibra y esperamos que pueda ser muy útil
como cristiano”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
Revista de Misiones
Foráneas,
julio de 1874
“Cuántos hay... que se imaginan que
porque Jesús pagó todo ellos no tienen
que hacer nada, olvidando que el principal objeto
de su salvación es que deben seguir los pasos
de Jesucristo en traer a un mundo perdido de vuelta
a Dios”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
15 de septiembre de 1887
“¿Por qué no deberíamos...
en lugar de las ofrendas mezquinas que damos, hacer
algo que pruebe que estamos realmente interesados
en afirmar ser seguidores de aquel que, aunque rico,
por nosotros se hizo pobre?”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
15 de septiembre de 1887
“¿No es en la época de las
fiestas, cuando las familias y los amigos se intercambian
regalos en memoria de El Regalo puesto en el altar
del mundo para la redención de la raza humana,
la época más apropiada para consagrar
una porción de las abundantes riquezas y escasa
pobreza para enviar las buenas nuevas de gran gozo
a toda la tierra?”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
15 de septiembre de 1887
“Lo que queremos no es poder, sino una simple
combinación que produzca la ofrenda más
grande que sea posible”.
—Lottie Moon
Tungchow, China
15 de septiembre de 1887
“¡Quisiera tener mil vidas para poder
darlas a... China!”.
—Lottie Moon
Zhenjiang, China
27 de agosto de 1888
“A unos 50 km de la ciudad de Pingtu hay
una mina de oro. Cerca de allí, protegidos
entre colinas bajas, hay dos casas de extranjeros
y los edificios sobre la mina. Hay varios mineros
norteamericanos que trabajan allí, empleados
por el gobierno chino. Estos hombres tienen una vida
dura, aburrida y aislada, en una región lejana,
lejos del hogar y de los amigos, con el único
propósito de una ganancia mundana. Así sucede
con los devotos de Mamón. Uno se pregunta,
con tristeza: ¿por qué es más
fuerte el amor por el oro que el amor por las almas? ¡El
número de hombres buscando oro en Shantung
es más del doble de aquellos que representan
a los Bautistas del Sur! Esta es una lección
que los Bautistas del Sur tienen que evaluar”.
—Lottie Moon
Pingtu,
China
9 de febrero de 1889
“Es un gran error decir que los chinos no
son hospitalarios. En ninguna parte he hallado gente
más amable y hospitalaria que los chinos”.
—Lottie Moon
Pingtu, China
10 de septiembre de 1890
“Cuando se permite que el evangelio crezca
naturalmente en China, sin forzar los procesos de
desarrollo, la ‘iglesia en la casa’ es
comúnmente la primera forma de organización.
Dios nos dé la fe y la valentía para ‘no
meternos’ y permitir que este nuevo jardín
en la plantación del Señor pueda madurar
en los rayos del amor divino, libre de interferencia
humana”.
—Lottie Moon
Pingtu, China
10 de septiembre de 1890 |