Día 8: Layla Murphy en el Sudeste Asiático

La misionera de IMB, Layla Murphy*, estaba comprando en un mercado en el Sudeste Asiático cuando escuchó frases que pudo entender. Dos mujeres estaban hablando el idioma del país budista del que ella había sido expulsada después de haber trabajado muchos años.

Muy pronto Layla se enteró de que cientos de miles de obreros migrantes y refugiados de su país anterior vivían en este creciente centro urbano. En su providencia, Dios la había colocado justo en el medio de ese pueblo hambriento del evangelio al cual la había llamado a servir. Después, un pastor local le pidió que se quedara allí para enseñar, entrenar y discipular a los nuevos creyentes que venían del país en el cual ella no podía vivir pero que consideraba su hogar.

En el primer día de clases ella esperaba tener 15 estudiantes pero llegaron 50. “Dios había plantado bien profundo en el corazón de ellos el hambre por su Palabra y esta era la primera vez que tenían la oportunidad de estudiar la Biblia”. Aunque hubiera preferido servir en el país que ama, ella dice que “esto profundizó mi confianza en Dios”. Sus alumnos le dicen en broma que ella también es una refugiada: una refugiada estadounidense. “De alguna manera esto ha unido nuestros corazones”, dice Layla.

Ore para que Dios continúe enviando estudiantes que quieran crecer en su conocimiento y amor de Cristo y que estén dispuestos a testificar a sus paisanos.

Ore por los obreros inmigrantes de las fábricas que se trasladaron para ganar dinero y enviarlo a sus familias en su país de origen. Pida que mientras son “peregrinos en tierra extraña” obtengan libertad espiritual al seguir a Jesús.


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