Darrell y Rogene Musick
Quichuas imbabura de Ecuador

A 4.000 metros de altura en los Andes ecuatorianos, los campesinos quichuas traen sus ovejas, cerdos y vacas a los ex rancheros de Nuevo México, Darrell y Rogene Musick. Pero logran mucho más que pesticidas, medicinas y consejos sobre nutrición.

Los campesinos escuchan el mensaje del evangelio relatado por medio de alguno de los elementos más básicos de la vida: agua, sal y luz. “Decimos: ‘Déjeme compartirle lo que Dios piensa en cuanto a esto’”, dice Darrell. “Puesto que ellos son gente de la tierra, ciertamente se identifican con estos conceptos de la agricultura”.

A través de este medio, los Musick y los creyentes locales han visto la plantación de aproximadamente 40 iglesias en las casas estudios bíblicos entre los 300.000 quichuas del norte de Ecuador. El que dirige los equipos es Gabriel Mugmal, un creyente ecuatoriano que en cierta ocasión fue casi quemado vivo por compartir su fe.

“Él tomó literalmente la Gran Comisión en Mateo28, de que era su responsabilidad ir a otras comunidades y hablarle a la gente”, dice Darrell.

Gracias a sus ofrendas:
“El dinero que nos sostiene viene por medio de iglesias que quizá no pueden ir físicamente, pero que tienen la bendición de Dios por medio de sus ofrendas especiales”, dice Darrell. “Un ciento por ciento de ese dinero va al campo misionero para que todos puedan conocer a Jesús”.

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