Keith y Deborah Jefferson
Quilombolas de Brasil

Cuando Ivanilson Costa llegó a Tombo para enseñar a los niños quilombola, él era el único creyente en esa aldea brasileña. Durante 10 meses Costa oró para que alguien viniera a ayudarle a compartir de Cristo.

Dios respondió las oraciones de Costa en diciembre de 2005 cuando los misioneros Keith y Deborah Jefferson, de Texas, fueron de visita.

“Antes de que ellos llegaran estaba prácticamente prohibido hablar de la fe cristiana”, dice Ivanilson, “pero ahora podemos predicar abiertamente”. Keith calcula que hay más de 2.800 aldeas quilombola dispersas en 23 de los 26 estados de Brasil. Las aldeas, establecidas como lugares de refugio para los esclavos fugitivos en el siglo XVII, están todavía aisladas de la civilización en el interior remoto de Brasil.

Pero el mismo aislamiento que protegió a los quilombolas de los esclavistas en el siglo XVII también ha sido un impedimento para que ellos escuchen elevangelio.

Keith dice: “Nunca habrá misioneros suficientes para alcanzar a las etnias perdidas de Brasil, de modo que estamos aquí para animar, desafiar y ayudar a los brasileños a alcanzar a las etnias de Brasil”.

Ore:
Pida que Dios toque el corazón de los creyentes brasileños para que ellos puedan compartir a Cristo con los quilombolas. Ore también para que aquellos que escuchan el mensaje del evangelio acepten la oferta gratuita de salvación que Cristo les ofrece.

portada

contáctenos : suscríbase : english