Cubanos hacen discípulos en Ecuador

Por Kate Gregory

MONTALVO, Ecuador— El lema de la Convención Bautista de Cuba Occidental, “Discípulos de Cristo haciendo discípulos”, se hizo realidad en Montalvo, Ecuador en 2015, cuando la primera pareja cubana de misioneros internacionales bajo la iniciativa de “Cuba a las Naciones” comenzó un estudio donde antes no había.

Cuando comenzaron los planes para que los bautistas cubanos, Javier y Yaima, sirvieran con los misioneros de IMB, Johnny y Donna Maust, Montalvo parecía ser el lugar indicado para servir como base. Los Maust trabajan entre más de 600.000 afro ecuatorianos en un área geográficamente grande y no alcanzada de la costa de Ecuador, que tiene menos del uno por ciento de cristianos evangélicos.

Anteriormente, Maust había hecho amistad con Hermida, la dueña cristiana de un restaurante en Montalvo. Él había mostrado un video cristiano en el restaurante, pero quería establecer una presencia cristiana más consistente allí.

Cuando Javier y Yaima llegaron, comenzaron a pasar tiempo en el restaurante para conocer a la gente, como la hija de Hermida, Yadira. Yaima invitó a Yadira a su departamento para cocinar juntas y platicar. Yadira fue la primera persona en Montalvo que la pareja cubana llevó a los pies del Señor.

Yadira y una docena de otros nuevos creyentes asisten a un estudio bíblico que Javier y Yaima comenzaron en el restaurante. Ahora que Javier y Yaima están de regreso en Cuba visitando familia y esperando que continúe el soporte financiero para poder volver, Johnny planea trabajar con los creyentes para mantener el estudio bíblico, e idealmente, levantar a uno de ellos para liderar las sesiones.

Discípulos que hacen discípulos

La semana después de su bautismo en noviembre de 2015, Susana fue rápida en poner en práctica el concepto de “Discípulos de Cristo que hacen discípulos” luego de que Javier la animó a invitar a dos mujeres compañeras de trabajo al estudio bíblico. Una de las mujeres aceptó la invitación y asistió a la siguiente reunión.

“Quiero servir a Jesus”, dice Susana. “Quiero seguir su ejemplo. Quiero crecer en mi entendimiento de la Biblia”.

Como la mayoría del pequeño grupo de creyentes, Susana es la primera en su familia en aceptar a Cristo como Salvador y ser bautizada. Su hija y su mamá han dicho que quieren seguir a Jesús pero todavía no han sido bautizadas.

En esta cultura, el bautismo es el paso más difícil de dar. “No es sólo seguir a Cristo, es dejar el sistema de creencias anterior y renunciar la única religión que conocen”, dice Johnny.

Cuando Javier repetidamente le preguntó a Jovone, el esposo de Susana, si quería aceptar a Cristo, él dijo, “después”. Siempre después. Sus amigos se burlan de él por estar con un cristiano, dice Javier.

“Ellos escuchan la historia de Jesús, pero no quieren hacer nada con ella”, dice Javier. “Creen que es para mujeres y niños. Es bueno para ella pero no para mí, dicen. Soy muy fuerte para ser cristiano, dicen”.

Ángel era el único hombre que se bautizó con el grupo inicial de creyentes. Su esposa, Dámaris, también fue bautizada ese día. Damaris es de la República Dominicana y Ángel es de otro pueblo en Ecuador, por lo que no está tan sujeto a la crítica de parte de los hombres que han crecido allí, dice Javier. Para Ángel, el obstáculo era entender la doctrina de la Trinidad. El viene de un trasfondo religioso donde no creen que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son un sólo ser supremo.

La verdad acerca de Jesús

“El problema más grande es que aquí hay muchas falsas doctrinas”, dice Javier. “Toman la Biblia de una manera legalista, pero no están leyendo la Biblia. Están confiando en lo que otros les dicen. Ellos dicen creer en Jesús, lo que ellos piensan que él es, pero no saben lo que la Biblia dice acerca de él”.

Habiendo sido trabajadora social, Yaima ama visitar a la gente en sus hogares. Como resultado de hacer esas conexiones, ella comenzó un tiempo de historias bíblicas los sábados por la tarde para los niños del barrio.

Yaima también usa historias bíblicas en conversaciones diarias con la gente del pueblo. “Hablo sobre lo que dice la Biblia. Les digo quién es Dios, lo que dice la Palabra de Dios”, ella cuenta.

“Ellos vienen a nuestro hogar buscando consejo, compartiendo sus preocupaciones y problemas”, dice Yaima. “Creo que hay confianza. Ya que saben que somos misioneros y que fuimos enviados por Dios, ellos vienen buscando amor, porque están muy necesitados de amor en este lugar”.

No hay muchos trabajos estables en el área, así que los esposos viajan para buscar empleo o pasan mucho tiempo sin trabajo. La mayoría de las parejas no están casadas legalmente. No es inusual que hermanos tengan diferentes padres.

Cuando Javier le dijo a una mujer embarazada y con seis niños que Dios la ama, ella le contestó que si Dios la amaba, él llenaría su plato con comida. “Si me convierto en cristiana, ¿tendré el favor de Dios?” ella le preguntó.

“Les dices que Dios los ama, y ellos dicen ‘¿Cómo puede Dios amarme? No tengo nada’” cuenta Javier. “Ellos creen que volverse cristiano no puede ser tan fácil. Creen que deben ganárselo haciendo cosas”.

Javier les cuenta de la suficiencia de Jesús. “Todo lo que tengo es Cristo”.

Kate Gregory escribió esta historia para la IMB.

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